Nadie deberia morir en el olvido: la mision que no podiamos ignorar
Como la Fundacion Nadia Cartagena recorrio 14 horas para rescatar a un anciano abandonado en la Costa colombianannHay llamadas que cambian el ritmo de un dia. Y hay llamadas que cambian el sentido de todo.nnUna tarde cualquiera en la sede de la Fundacion Nadia Cartagena, el telefono vibro con el peso de una tragedia silenciosa. Al otro lado de la linea, una voz entrecortada describia lo que parecia imposible de creer en el siglo XXI: en un rincon remoto de la Costa colombiana, donde el mapa se desvanece y el Estado raramente aparece, un anciano agonizaba solo. Sin comida. Sin cuidados. Sin nadie.nnLa decision que siguio a esa llamada define, mejor que cualquier mision statement, lo que es esta fundacion.nnNadia Cartagena cruzo el umbral primero. Lo que encontro superaba cualquier descripcion previa:
El final que merece ser contado con dignidad
El traslado al hospital local fue tenso y silencioso. Cada suspiro del anciano era monitoreado, cada senal de vida celebrada en silencio.nnAl ingresar por urgencias, el contraste era brutal y hermoso al mismo tiempo: de la choza de barro al blanco de las sabanas limpias. Del abandono total a un equipo medico que lo atendio de inmediato.
El dano que deja anos de abandono no siempre tiene reversa. A pesar de los esfuerzos incansables del personal medico y del amor incondicional de la fundacion, la desnutricion severa y el deterioro cronico de su cuerpo resultaron irreversibles.
Este caso no es una excepcion. En Colombia hay decenas de ancianos, madres, ninos y familias enteras que viven en condiciones invisibles para el sistema u2014 pero no para quienes deciden mirar.